Los Patrones pedagógicos en E-learning

Lo que más me gusta de estar cursando el máster en E-learning es la cantidad de novedades que llegan con cada módulo que iniciamos. Siempre aparece alguna aplicación, algún programa o algún concepto que no sabíamos que existía y que en algún caso incluso no  imaginábamos que pudiera existir.

Esta semana le ha llegado el turno a los lenguajes de patrón. Los patrones son una idea que viene de la arquitectura, concrétamente del arquitecto austriaco Christopher Alexander, quien los definió como:

“Un patrón describe un problema que ocurre una y otra vez en nuestro entorno, y a continuación describe el núcleo de la solución a dicho problema, de tal modo que pueda utilizarse un millón de veces sin ejecutarse en dos ocasiones del mismo modo”

Tengo que reconocer que las primeras veces que leí esta definición no me transmitía confianza ninguna. Eso de plantear una solución, o al menos intentar buscarla, que sirviera para resolver los millones de situaciones que tiene que afrontar un docente en su día a día me estaba pareciendo algo totalmente propio de Mátrix. Uno de esos puntos donde el e-learning es más tecnología que educación y donde se corre el peligro de perder de vista lo que de verdad importa.

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Tú escoges. Enseñar Economía en Bachillerato, enseñar Economía a adultos.
Foto de mregual.tumblr.com

Afortunadamente, la segunda definición que se nos ofreció (Mor y Winters, 2007) ya hacía referencia explícita a la pedagogía y, tal vez en previsión de  casos como el mío, tenía subrayada las partes más importantes:

“Un patrón pedagógico es una descripción semi-estructurada de un método de un experto para la resolución de un problema recurrente, que incluye una descripción del problema y del contexto en el que el método es aplicable […]. Los patrones de diseño poseen el cometido explícito de externalizar conocimiento, para favorecer su acumulación y la generalización de soluciones”

Mentiría si dijera que de repente cobró todo sentido.  Aún tuve que profundizar en el material del curso, examinar un patrón “de verdad” y plantear unas cuantas dudas en los foros para ir enterándome de algo pero al menos ya tenía los puntos importantes:

Se trata de descripciones semi-estructuradas. O sea, que nada de soluciones estándar que sirvan lo mismo para un roto que para un descosido.  Se trata de contar cómo se ha salido de un problema con la intención de que pueda servir a otros que algún día se encuentren en una situación parecida a la tuya, porque se entiende que cada momento es único e irrepetible y las circunstancias no se van a repetir con idéntica precisión.

Se trata de describir un método para resolver problemas recurrentes. Qué hiciste, cómo lo hiciste y por qué lo hiciste así pudiéndolo hacer de otra manera. Se supone que antes de enfrentarnos a la acción formativa en sí, un docente ha realizado un trabajo previo para tratar de anticipar qué se va a encontrar una vez esté frente a los alumnos.  Para mí se trata de un proceso reflexivo imprescindible para cualquier profesional ya que garantiza que vas a improvisar lo menos posible y te prepara para, si se da el caso de tener que improvisar, hacerlo de la mejor forma posible. Después conviene pensar si todo salió según pensábamos o podría haber sido mejor. O, dicho con otras palabras, es el turno del patrón.

Y por último el contexto. Nada de lo anterior tiene sentido si actúas sin tener en cuenta dónde estás y a quién tienes en frente. Que un patrón pueda utilizarse un millón de veces sin que se ejecute del mismo modo ni siquiera en dos ocasiones sólo es posible si no dejas de tener en cuenta todas las características que distinguen un problema de otro por mínimas que parezcan.

Yo hubiera subrayado también “externalizar” porque me parece que es donde los patrones guardan toda su potencia. El trabajo de anticipación de circunstancias o reflexión sobre el proceso educativo es una de las buenas prácticas que no deben faltar en la docencia. Hay quien lo llama Programación Didáctica y hay quien no lo llama de ninguna manera pero igualmente lo realiza. Lo que hace especial a los patrones pedagógicos es su vocación de gestionar y compartir el conocimiento. Sistematizar tu experiencia en forma de patrón es sacarla de tu mente o de un cuaderno emborronado y ponerla decente para que cualquiera sea capaz de entenderla y servirse de ella. No va a ser un trabajo fácil porque tendrás que aprender y adaptarte a la gramática propia de lenguaje para describir el problema y su solución. Pero de forma recíproca tú vas a poder beneficiarte de lo mismo, que no es otra cosa que aprender de los mejores.

2 thoughts on “Los Patrones pedagógicos en E-learning

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